La FDA controlará los niveles de glifosato en alimentos

Por Conan Milner 16/03/2016
La FDA controlará los niveles de glifosato en alimentos
Un técnico examinando maíz. (endopack/iStock)

La Administración de Drogas y Alimentos de EE.UU. (FDA) informó que desde este año examinará la leche, maíz, huevos y soja en busca de rastros del químico agricultural más usado mundialmente: el glifosato.

La FDA controlará los niveles de glifosato en alimentos

Algunos grupos que piden reformas en el sistema de alimentos dicen que la decisión de la FDA va en la dirección correcta. Otros dicen que no hará tanto bien.

Civil Eats, un sitio web de noticias y comentarios sobre el sistema alimenticio estadounidense, rastreó la inspiración para esta medida hasta dar con la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO), la que pidió a los reguladores de alimentos federales que “refuercen los programas de vigilancia de residuos de pesticida y que den a conocer aún más los límites de vigilancia”. Un informe de GAO de octubre de 2014 cuestionó a la FDA por no examinar alimentos para varios químicos usados comúnmente para determinar si cumplen con el monto máximo permitido de residuos de pesticidas.

‘Probablemente’ cause cáncer

El glifosato, quizá más conocido como el ingrediente activo en RoundUp de Monsanto, juega un rol fundamental en la agricultura americana, y su uso creció exponencialmente en la última década. En un estudio publicado el 2 de febrero de 2016 en la revista Environmental Sciences Europe, investigadores encontraron que el uso agrícola del glifosato creció desde poco más de 12 mil toneladas en 1995 hasta 113 mil toneladas en 2014.

Los reguladores insisten que el glifosato es seguro, pero evidencias recientes sugiere lo contrario. En 2015, la agencia de investigación del cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al glifosato como ‘probable’ causante de cáncer, citando “evidencia limitada” de que el herbicida pudiera causar linfoma (n0 de Hodgkins) en humanos y “evidencia convincente” de que causa cáncer en ratas y ratones.

La Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA) llegó a una conclusión similar hace unos 30 años, pero cambió su decisión en 1991, justo cuando la bioingeniería comenzaba a usarse en los campos estadounidenses.

La industria agrícola comenzó a usar glifosato en 1974, pero su uso era limitado porque el químico podía matar también al cultivo. Sin embargo, con la aparición de la soja y maíz genéticamente modificados para resistir al glifosato, los granjeros podían usar el químico durante toda la temporada de crecimiento. Con el tiempo, también se desarrollaron “súper malas hierbas” que desarrollaron resistencia al glifosato. Los granjeros tuvieron que usar más químicos para mantenerlas bajo control.

Un informe del 17 de febrero de 2016, en la revista Salud Ambiental, urge a los científicos y reguladores que reconsideren el impacto a la salud y el ambiente que conlleva el uso cada vez mayor del glifosato. El equipo de científicos que publicó la declaración de consenso escribió que “Desde fines de los 80, fueron enviados a la EPA solo unos pocos estudios relevantes a identificar y cuantificar los riesgos a la salud en humanos”. El informe pide “ciencia actualizada” para afrontar los niveles actuales de exposición.

Buscando residuos

Con tanto glifosato flotando en estos días, no sorprende encontrarlo más allá de los campos. Un estudio alemán de 2012 encontró glifosato en todas las muestras de orina de gente en Berlín (de trabajadores no agrícolas), en niveles de 5 a 20 veces el límite para el agua potable. Otros estudios encontraron rastros de glifosato en leche materna y en tampones dentro de paquetes sin abrir.

La FDA dice que hay varias razones por la que la agencia no buscaba en el pasado rutinariamente al glifosato en su programa regulatorio de vigilancia de residuos pesticidas. Las razones descritas en un breve comunicado de prensa dice que los métodos disponibles previamente para detectar glifosato “hubieran sido muy costosos y laboriosos para que la FDA los implemente en los laboratorios en el campo. Además, los niveles de glifosato presentes en maíz y soja de ingeniería genética muy probablemente serán reducidos en el procesamiento de esos alimentos”.

Sin embargo, ahora la agencia dice que ha desarrollado métodos modernos para detectar glifosato que son presuntamente más efectivos en cuanto al costo.

Grupos de defensa del consumidor como Moms Across America y U.S. Right to Know aplaudieron el anuncio de la FDA. En una declaración, Gary Ruskin, codirector de U.S. Right to Know, se refirió a la movida de FDA como “un buen primer paso”, pero recomendó que los exámenes sean “profundos y extendidos”.

“USDA también debería subirse a bordo”, dijo Ruskin.

Hay otros que no están convencidos de que la nueva medida de la FDA sea tan iluminadora. Uno de tales críticos es el abogado T. Matthew Phillips, quien lideró una demanda colectiva el año pasado en California que acusaba a Monsanto de publicidad engañosa porque la etiqueta de Roundup dice que el químico se dirige a una enzima que no se encuentra en la gente o mascotas. Sin embargo, esta enzima sí se encuentra en personas y mascotas.

“Cualquiera puede probar este hecho fácilmente solo usando Wikipedia”, dijo Phillips.

Según Phillips, los reguladores federales van a hacer vista gorda donde yace la mayoría de glifosato: dentro la comida, no sobre ella.

“La decisión de la FDA de buscar residuo de glifosato *SOBRE* el alimento es simplemente una movida publicitaria”, dijo Phillips en un email. “Si la FDA fuera sincera, hubiera buscado residuo de glifosato *DENTRO* de la comida, donde se acumula el grueso del glifosato”.

Phillips señala literatura del gobierno relacionada con residuos de glifosato que dice que la EPA reconoce solo residuos “tópicos” y evita mencionar residuos “sistémicos”. Aún así, el diagrama en la botella de RoundUp muestra una planta absorbiendo el químico por sus raíces. La Gran Época preguntó cómo se realizaría la prueba, pero la declaración de la FDA no daba detalles.

“Claramente, el examen por glifosato de la FDA es un chiste, porque solo hacen pruebas externamente cuando deberían hacer pruebas internas, porque allí es donde todo el glifosato se acumula”, dijo Phillips.

En una declaración a Civil Eats, Monsanto defendió los “40 años de historia del uso seguro del glifosato”, el cual “ha sido sostenido por la EPA de EE.UU. y reguladores de todo el mundo luego de décadas de estudio y revisión”.

“Ningún dato jamás indicó niveles de residuos de más de una fracción de la muy conservadora Dosis Diaria Permitida de la EPA o cualquiera que sea nivel de preocupación. Si la FDA sigue adelante con más pruebas de una forma científicamente rigurosa, confiamos que reafirmará el perfil seguro que tuvo por largo tiempo esta herramienta vital, usada de manera segura y efectiva por granjeros, propietarios de tierra y de vivienda de todo el mundo”.

La Administración de Drogas y Alimentos de EE.UU. (FDA) dice que desde este año examinará la leche, maíz, huevos y soja buscando rastros del químico agricultural más usado mundialmente: el glifosato.

Algunos grupos que piden reformas en el sistema de alimentos dicen que la decisión de la FDA va en la dirección correcta. Otros dicen que no hará tanto bien.

Civil Eats, un sitio web de noticias y comentarios sobre el sistema alimenticio estadounidense, rastreó la inspiración para esta medida hasta la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO), la que pidió a los reguladores de alimentos federales que “refuercen los programas de vigilancia de residuos de pesticida y que den a conocer aún más los límites de vigilancia”. Un informe de GAO de octubre de 2014 cuestionó a la FDA por no examinar alimentos para varios químicos usados comúnmente para determinar si cumplen con el monto máximo permitido de residuos de pesticidas.
‘Probablemente’ cause cáncer

El glifosato, quizá más conocido como el ingrediente activo en RoundUp de Monsanto, juega un rol fundamental en la agricultura americana, y su uso creció exponencialmente en la última década. En un estudio publicado el 2 de febrero de 2016 en la revista Environmental Sciences Europe, investigadores encontraron que el uso agrícola del glifosato creció desde poco más de 12 mil toneladas en 1995 hasta 113 mil toneladas en 2014.

Los reguladores insisten que el glifosato es seguro, pero recientes evidencias sugiere lo contrario. En 2015, la agencia de investigación del cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al glifosato como ‘probable’ causante de cáncer, citando “evidencia limitada” de que el herbicida pudiera causar linfoma (n0 de Hodgkins) en humanos y “evidencia convincente” de que causa cáncer en ratas y ratones.

La Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA) llegó a una conclusión similar hace unos 30 años, pero cambió su decisión en 1991, justo cuando la bioingeniería comenzaba a usarse en los campos estadounidenses.

La industria agrícola comenzó a usar glifosato en 1974, pero su uso era limitado porque el químico podía matar también al cultivo. Sin embargo, con la aparición de la soja y maíz genéticamente modificados para resistir al glifosato, los granjeros podían usar el químico durante toda la temporada de crecimiento. Con el tiempo, también se desarrollaron “súper malas hierbas” que desarrollaron resistencia al glifosato. Los granjeros tuvieron que usar más químicos para mantenerlas bajo control.

Un informe del 17 de febrero de 2016, en la revista “Salud Ambiental”, urge a los científicos y reguladores que reconsideren el impacto a la salud y el ambiente que conlleva el uso cada vez mayor del glifosato. El equipo de científicos que publicó la declaración de consenso escribió que “Desde fines de los 80, fueron enviados a la EPA solo unos pocos estudios relevantes a identificar y cuantificar los riesgos a la salud en humanos”. El informe pide “ciencia actualizada” para afrontar los niveles actuales de exposición.
Buscando residuos

Con tanto glifosato flotando en estos días, no sorprende encontrarlo más allá de los campos. Un estudio alemán de 2012 encontró glifosato en todas las muestras de orina de gente en Berlín (de trabajadores no agrícolas), en niveles de 5 a 20 veces el límite para el agua potable. Otros estudios encontraron rastros de glifosato en leche materna y en tampones dentro de paquetes sin abrir.

La FDA dice que hay varias razones por la que la agencia no buscaba en el pasado rutinariamente al glifosato en su programa regulatorio de vigilancia de residuos pesticidas. Las razones descritas en un breve comunicado de prensa dice que los métodos disponibles previamente para detectar glifosato “hubieran sido muy costosos y laboriosos para que la FDA los implemente en los laboratorios en el campo. Además, los niveles de glifosato presentes en maíz y soja de ingeniería genética muy probablemente serán reducidos en el procesamiento de esos alimentos”.

Sin embargo, ahora la agencia dice que ha desarrollado métodos modernos para detectar glifosato que son presuntamente más efectivos en cuanto al costo.

Grupos de defensa del consumidor como Moms Across America y U.S. Right to Know aplaudieron el anuncio de la FDA. En una declaración, Gary Ruskin, codirector de U.S. Right to Know, se refirió a la movida de FDA como “un buen primer paso”, pero recomendó que los exámenes sean “profundos y extendidos”.

Hay otros que no están convencidos de que la nueva medida de la FDA sea tan iluminadora. Uno de tales críticos es el abogado T. Matthew Phillips, quien lideró una demanda colectiva el año pasado en California que acusaba a Monsanto de publicidad engañosa porque la etiqueta de Roundup dice que el químico se dirige a una enzima que no se encuentra en la gente o mascotas. Sin embargo, esta enzima sí se encuentra en personas y mascotas.

“Cualquiera puede probar este hecho fácilmente solo usando Wikipedia”, dijo Phillips.

Según Phillips, los reguladores federales van a hacer vista gorda donde yace la mayoría de glifosato: dentro la comida, no sobre ella.

“La decisión de la FDA de buscar residuo de glifosato *SOBRE* el alimento es simplemente una movida publicitaria”, dijo Phillips en un email. “Si la FDA fuera sincera, hubiera buscado residuo de glifosato *DENTRO* de la comida, donde se acumula el grueso del glifosato”.

Phillips señala literatura del gobierno relacionada con residuos de glifosato que dice que la EPA reconoce solo residuos “tópicos” y evita mencionar residuos “sistémicos”. Aun así, el diagrama en la botella de RoundUp muestra una planta absorbiendo el químico por sus raíces. La Gran Época preguntó cómo se realizaría la prueba, pero la declaración de la FDA no daba detalles.

“Claramente, el examen por glifosato de la FDA es un chiste, porque solo hacen pruebas externamente cuando deberían hacer pruebas internas, porque allí es donde todo el glifosato se acumula”, dijo Phillips.

En una declaración a Civil Eats, Monsanto defendió los “40 años de historia del uso seguro del glifosato”, el cual “ha sido sostenido por la EPA de EE.UU. y reguladores de todo el mundo luego de décadas de estudio y revisión”.

“Ningún dato jamás indicó niveles de residuos de más de una fracción de la muy conservadora Dosis Diaria Permitida de la EPA o cualquiera que sea nivel de preocupación. Si la FDA sigue adelante con más pruebas de una forma científicamente rigurosa, confiamos que reafirmará el perfil seguro que tuvo por largo tiempo esta herramienta vital, usada de manera segura y efectiva por granjeros, propietarios de tierra y de vivienda de todo el mundo”.

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